Morelia, Michoacán, 9 de junio de 2025.- En el panorama político actual ha quedado al descubierto una situación inaceptable: una trabajadora de base del Congreso del Estado, con muchos años de servicio y de alta categoría, aparece participando activamente en actividades de apoyo al candidato Raúl Morón, dentro de su horario laboral, en lugar de estar llevando a cabo sus funciones, su trabajo dentro del congreso del estado, lo cual es inaceptable y demuestra falta de ética laboral y profesional.
Esta servidora pública tiene la obligación de cumplir su labor institucional exclusivamente durante sus horas de trabajo y dentro de sus atribuciones. Sin embargo, utiliza el tiempo pagado por los ciudadanos y la confianza depositada en ella para hacer campaña política, lo que constituye un grave abuso de su cargo.
Lo más indignante es que una mujer con tanta antigüedad y jerarquía, en lugar de dar el ejemplo, se convierta en un mal referente para quienes siguen sus pasos. Su conducta no solo viola la neutralidad que debe mantener la institución, sino que erosiona la confianza de la ciudadanía en el servicio público.
La separación entre la función administrativa y la militancia partidista es básica en cualquier democracia. Las trabajadoras y trabajadores de base deben cumplir su jornada laboral sin desviarla para favorecer candidatos. El apoyo político debe provenir de la militancia voluntaria, no de quienes cobran con recursos de todos.

